SESIÓN MÁS AVANZADA, PARA RECUPERAR ENERGÍA POSITIVA ELIMINANDO BLOQUEOS NEGATIVOS.
Sentados comenzamos con una respiración rítmica, relajada, que sintamos como el aire entra y sale lentamente. Cerramos los ojos e imaginamos una vela encendida para mirar el extremo de su llama.
Mantenemos una respiración cómoda e inventamos una bola dorada de energía, un círculo que poco a poco nos acerca su luz de oro que nos inunda hacia adentro y nos envuelve el torso y las extremidades por completo, sin alterar nuestro estado de bienestar, alcanzando nuestra cabeza que agradece la luminosa que nos baña inundando nuestro cuerpo y mente de su ámbar.
Sentimos una relajación intensa, como si fuésemos a expulsar pausadamente la energía que nos acompaña. Primero con nuestra piel rozando y transmitiendo esa energía hacia fuera. Después formando un aura a nuestro alrededor, que nos cubre y penetra paulatinamente sin sobresalto alguno, con la nueva energía que respiramos tomando y soltando su aire. El haz nos llega sin quemar, con gozo. Dejando que nos recorra activamente.
Desechamos cualquier pensamiento -si lo hubiera- dejándonos ir con la nube dorada como si al caer sobre nosotros nos limpiase de toda negatividad, alcanzando todo nuestro áurico con el mismo tono protegido, positivo, dando nueva energía al ser mismo. Reconectando con nuestra fuerte naturaleza.
Mantenemos la respiración en consonancia con el rastro gualdo que entra y sale repetidamente con nuestro aliento. Nos hace sentir poder, alegría, es una dicha que nos llena y se esparce como lo hacemos con su estela aurífera, sin forzarnos. Como si sus semillas fueran espolvoreadas sobre nosotros.
Y apoyando nuestra mente en ese color brillante, vamos soltándolo al suelo, al aire, al asiento. Por un momento parece que lo que toquemos se volverá dorado. Tomamos impulso para descubrir que hay bienestar en nosotros, sin agitación, con decisión.
Y vamos recobrando nuestra entonación natural formando con nuestras manos una bola áurica que lanzamos y, de vuelta, volvemos a sujetar. Soltamos nuestra tensión en ella y respirando, con nuestro movimiento redondeando la esfera, empequeñece y se disipa mientras volvemos poco a poco a nuestro estado despierto. Los ojos abiertos, sacudimos manos y pies.
Agitamos levemente la cabeza.
Vamos despertando con energía renovada. Notamos la activación de nuestro organismo con fuerza. Hemos despertado.
Fin de la sesión.
Puedes compartir como te hace sentir, tu experiencia personal se agradecerá.
Deja un comentario