Tener el poder y autoridad para abrir el camino, estando la estancia libre de energías negativas, orando al estado superior de conciencia entorno a la liberación de lo positivo que agrande nuestras miras.
Sentados, ojos cerrados, mirada interior al centro de la frente, contamos 3 y dormimos en 1,2,3. Duerme.
Estamos ante un manantial de agua mineralizada, suena el arroyo que vemos caer sobre las aguas limpias en cascada. Son apetecibles, sumergimos nuestras manos. Están templadas, metemos pies y piernas, nos apetece sentarnos y reposar el cuerpo sin temor, sin dejarnos intimidar por la corriente que arrastra nuestra energía más oscura para complacernos con nueva energía que encontramos al deslizarnos por la charca. Suavemente nos arrastra a un nuevo asiento con agua brillante y cristalina, ya más caliente sin quemar.
Nos inunda esa sensación placentera del manantial curativo regenerando nuestra misión de llegar a la salida de las pozas evitando obstáculos.
Al sentirnos bien, la corriente nos sigue arrastrando sin cubrir, hacemos pie y andamos despacio, sintiendo la fina tierra en nuestras plantas, sin hundirnos, llevamos el paso al son de la corriente. Nos movemos con fluidez, mientras damos gracias al universo por aclarar nuestro camino y quitarnos impedimentos con la petición de atraer la suerte a nuestra vida, concentrándonos en lo que se va y en lo que queda. En lo que nos hace ir llegando a un punto donde encontramos vapores y neblina. Repetimos el proceso de sentarnos pues el agua está baja y respiramos profundo inhalando los vapores, volvemos a soltar la respiración. Dejamos que la niebla se aparte para encontrar unas escaleras a nuestros pies, lo que nos facilita la salida del agua, el agua resbala con gratitud por nuestro cuerpo. Hemos secado nuestra piel y agradecemos de nuevo por la nueva energía transmitida y la disipación de la oscuridad, entrando en una estancia donde contemplamos todo limpio y mate. Hemos alcanzado la claridad, regocijando nuestro cuerpo con la nueva carga vital. Ya sin virus ni obstrucciones, nos sentamos en una amplia butaca y poco a poco respiramos, respiramos otra vez. Nuestro abre caminos funciona en tres, dos, uno. Despiertos. Abrís los ojos. Podéis respirar tranquilos y estiraos despacio. La sesión ha terminado.
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