Tarotista asesora

Tarot interactivo de cualquier género, sesiones con audios y relatos cortos para adultos

RELATOS cortos, con audio: «Relación profunda»

SEDUCCIÓN AMATORIA

   La tormenta volvía pero no parecía asustarles. Continuaron abrazados cuando él ya no temblaba y recorría con la boca los senos de ella por encima del suéter. A lo que D respondía besándole las manos, los dedos, piel con piel. Llegó hasta el ombligo que se mostraba con un piercing por debajo de la ropa y le arrancó la camiseta con el cuerpo exaltado y la respiración jadeante de ambos, retozando y asiéndola más cerca, desnudando sus senos prietos la miraba embelesado sin parar de besarla, cogiendo su estrecha cintura se hundía en su pelo que acariciaba, sentía los brazos de ella receptivos, sin soltarse.
Pasaron a quitarse la ropa que les quedaba, el cogiendo sus nalgas le bajaba el jean con ganas de poseerla y ella con su boca desabrochaba el cinturón deshaciéndose de los pantalones cogiendo el miembro crecido entre sus manos, deseándole. Ambos se encontraron copulando en un poco a poco introducir el pene, debajo la manta, fuego de fondo y dos cuerpos ardientes que eran uno, amándose cada centímetro.
Jadeando al interiorizar más y más al entrar sin salir uno con otro le hizo una embestida y se les veía en la habitación iluminada por los rayos, subiendo y bajando uno y otro durante el tiempo que les marcaban los truenos, ambos comiéndose a besos, mirándose sin dejar de hacer el amor, hasta que D comenzó a gemir y R asiéndole de nuevo las caderas la penetraba con entusiasmo hasta caer rendido ante la eyaculación de los dos en un mismo tiempo.
Estuvieron un rato más acariciándose cuerpo con cuerpo y cogidos de las manos, se acurrucaron en un mutuo suspiro cuando el tiempo rugía y el cielo refulgía en los tatuajes del torso y espalda viril acogiendo el cuerpo femenino. Volvieron a quedar dormidos al sentirse amados bajo el resguardo de la intensa lluvia como seres de luz y amor.
La cadena de él y la medalla de ella se entrelazaban al igual que sus cuerpos estremecidos.
Rozando lo íntimo, la ley del universo, amarán ante aureolas del yo superior como llaves del silencio y el murmullo del arrollarse los individuos a un mismo ser despojados de prejuicios ni complejos, encarnación propia del sentimiento nuevo nacido de la elección desde dentro, desde el corazón renacido. Es el maravilloso mundo que se les abre.

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